sábado, 9 de mayo de 2009

NADANDO


Serenamente, en paz, en calma. Con las desasosegadas impertinencias escondidas en el desván.

Tranquila. Quizá demasiado; quizá no me importe.

Me siento bien y eso es bastante. Y bastante, que parece un adverbio demasiado conformista, es algo que no me preocupa. Y preocuparme, no me hizo ningún bien, quizá a los demás. Y tampoco me arrepiento entonces.

Serenamente he decidido tomarme mi tiempo.

Cuando un remolino marino te envuelve con súbita violencia, la primera reacción instintiva es nadar fuerte, patalear el agua con violencia y en movimientos rápidos y torpes. Deseas salir de ahí a toda costa y lo antes posible, vivir. Pero no es así como se vence a lo insondable. Hay que dar brazadas rítmicas y largas, tranquilas casi, mantener la calma, serenamente.

lunes, 19 de enero de 2009

MELOCOTÓN EN ALMÍBAR


La habitación olía a desinfectante y medicinas. Estaba ya tan acostumbrada que sólo lo percibía cuando abría las ventanas de par en par para que entrara el aire gélido y le bajara la fiebre a él.
De repente, sentada en su sillón-cama, comenzó a notar que la sala estaba llenándose de agua. Poco a poco se inundaba todo hasta cubrirles. Quería moverse y su cerebro no paraba de pensar en soluciones. Mandaba las órdenes a su cuerpo pero éste no ejecutaba ninguna. Hasta que al fin, de un salto, se levantó del sillón, y constató que todo había sido un sueño. O casi todo. Seguían en ese hospital. La habitación estaba seca, pero justo, al mirar sobre el gotero de su marido, se percató de que la última gota estaba saliendo ya de la botella. Cerró la vía y llamó a la enfermera.
Él seguía dormido, ya que las noches eran larguísimas y nunca continuadas y conseguía coger el sueño cuando ya era casi la hora del desayuno.
Él estaba soñando con la escuela. Sentado en un pupitre en la tercera fila, veía una melena negra y larga delante de él. Al principio pensó que era Merceditas, su hija, ya que desde que le trasladaron a este hospital todavía ni ella ni su hijo habían podido verle. En realidad se había decidido que mejor no fueran. Con lo que acababa soñando y pensando en ellos la mayor parte del tiempo.
Pero en mitad del sueño, la niña del pupitre se giró en un gesto rapídisimo y le dejó una nota. Él preguntó:
-¿Esto qué é?
Y una risa cascabelera fue la respuesta. Encima de la pizarra había un retrato de Franco.

Despertó y vio a Mercedes, su mujer, trasteando en el armario donde tiene sus cosas. Una lata de melocotones en almíbar asoma entre la puerta con un halo dorado, o eso le parece a él, cuando su estómago ruge de deseo y hambre.
Francisco la mira fijamente. Con una media sonrisa inundándole el rostro.
-¿Qué te paza?- le pregunta ella.
-Ná, he soñao contigo, cuando estábamo en er colegio de shico.
Ella hace un amago de sonrisa y sigue buscando algo.
El rostro de él refleja sus mil pensamientos fatídicos. Y dice con voz temblorosa:
-Mercede, yo...
Ella no le deja terminar. Sin ser brusca pero firme le espeta:
-Gordo, déjate de tonterías que aquí hay que zé fuerte. Ademá ya viene ahí er desayuno.
-Tengo má hambre que er perro un ciego ¿Hoy ya me pondrán un yogú y argo má, no, Mercede?

En ese momento aparece la auxiliar con el carrito del desayuno. Café y magdalena para ella. Manzanilla para él.
-Gordo, na má que manzanilla- dice ella bajito.
-Me cago en la mar salá- responde retorciéndose- Trae pa cá la lata de melocotone que no aguanto má- intenta moverse desesperado mientras chilla.

La situación tensa y frustrante se parte en dos por un cascabeleo fuerte y sonoro de risa contagiosa. Ella inunda la sala con carcajadas y llena de esperanza a él y a todos los que desean y esperan que coma melocotones y coles y pajaritos y todo lo que en esta vida le queda por comer y vivir. Porque hay veces que la constancia y perseverancia de una persona es mil veces más efectiva que los diagnósticos optimistas de los de bata blanca.



Este texto ha sido escrito y reescrito unas mil veces, pues en cada momento, desde diciembre 2008, la historia ha ido cambiando. En todos esos vaivenes de diagnósticos, miedos, recaídas, esperanzas... lo único que se mantuvo palpable y constante fue la fuerza de estos dos personaje que en realidad son reales y son mis tíos. A ellos, Mercedes y Yerga, y a su fuerza les dedico esto, a pesar de que no es todo lo expresivo o bueno que ellos se merecen, pero al menos ahora puedo desearles con un grito fuerte y sonoro como la risa de mi tía, que YA pueden comer todos los MELOCOTONES EN ALMÍBAR que quieran.
Un abrazo enorme.
Caro


lunes, 5 de enero de 2009

PROHIBIDO TIRAR TABIQUES

Se jactaba de ser sincero todo el tiempo. Y yo le seguí, como discípula sumisa y comprometida. Creí que su totem era la razón más importante para vivir. Seguí su doctrina y quise ser sincera todo el tiempo. Pero ser sincero completamente es imposible; y agotador; y no funciona. Tratar de ser completamente sincero te lleva al fracaso tanto o más rápidamente que con la mentira. Eso sí, hay que ser mucho más valiente. Y me gusta la valentía.
Entonces le pregunté:
- ¿Me amas?
Y él me respondió sin titubeos, como hace un Gran Maestro de la verdad.
- Ocupas un lugar entre el sexo y el cariño, en un compartimento extraño, como una buhardilla del amor.
Y, aunque una vez más alabé las maravillas de la sinceridad, todas y cada una de mis células comenzaron a desordenarse en un torbellino interior.
Me convencí más si cabe que "el hombre divisa el mundo en compartimentos estancos; esta habitación para el trabajo, esta para...Y que la mujer es capaz de derrumbar todos los tabiques de la casa para que la pasión la inunde".
Aunque para ello ha de tener fuerza y... un buen machete como aliciente.

Cómo decirte...


Te recuerdo tan pequeño y dormido.
Vulnerable a todo y todos. Dulce y generoso. Bueno.
Cómo decirte que las historias de microbios que se comerían tus uñas y tus dedos eran mentiras.
Cómo decirte que a veces, muchas, mentimos, engañamos, herimos, sólo a los que no lo merecen.
Cómo... que casi nunca nos atrevemos a hacerlo con tiranos. Y por eso pasaste al lado obscuro.
Cómo decirte ahora que no están obligados a quererte aunque tú los ames.
Cómo...que no debes derrumbarte ante el fracaso.
Cómo decirte que la vida es más que eso, si eso nos vuelve locos a todos.
Cómo enseñarte o protegerte si mi ejemplo es desastroso.
Si ni siquiera sé que lo mejor sea razonar.
Si mis palabras son tan burdas como mis consejos.
Cómo decirte...

sábado, 6 de diciembre de 2008

RETALES DE MI AHORA

Me levanto un día sí y otro también pensando.
Si pudiera tan sólo dejar de enredarme, de hacerlo más fácil, de verlo más blanco...una mullida paz interior como la de los sabios y la de los tontos[...]
Pero no, y claro, en este espacio y tiempo en que me encuentro estancada, sólo me queda esperar y recoger retazos de otras vidas que pasan a mi lado.
Voy a tomar un café.

INEM
09:40 a.m. De nuevo llego tarde a la apertura. Tengo el número setenta y pico. Así que voy a por el segundo café del día en esta terraza de la cafetería irlandesa, en principio tan desubicada en cultura o espacio (recuerden que esto es Torremolinos) pero tan bien ubicada estratégicamente.
De pronto, una pareja de extranjeros de cuarenta y tantos, irrumpe en mi mesa. El corazón casi se me sale del susto, y si no fuera por la educación con que me hablan sus ojos, hubieran desatado mi natural mala leche.
Tras un chapurreo de spanglish y alguna palabra en húngaro me entero que es la segunda vez que hacen cola porque la agradable y competente (eso lo deduzco yo) funcionaria les pide por escrito que expliquen porqué no acudieron a sellar el paro. Tan fácil como que simplemente se confundieron ya que el señor pensaba comenzar a trabajar antes. Y claro, la funcionaria (que me juego a que no va a otorgarle de nuevo la subvención) dice que no les entiende, que se lo den por escrito.
Así que me pidieron ayuda y le escribí un jocoso y formal texto a aquella funcionaria tan falta de paciencia y entendederas.
Si no recibí mil gracias, recibí más. Aquel par de par de ojos azules me hicieron recordar mi estancia en Irlanda, cuando Willy (sevillano) y yo fuimos a reclamar a aquella indigna empresaria timadora, nuestro salario. Y al ver nervioso a Willy dijo con altanería:
-Sorry but you are not speaking in English-. Y se dio la vuelta.
¡Qué sonoro "bitch" se merecía!
Cierro los ojos y echo la cabeza atrás mientras cruje la pringosa silla de plástico. Hace fresco pero los rayos del Lorenzo de la Costa siguen cayendo y haciéndome sobrellevar estos lunes al sol.

CASA
Cuatro vidas entrelazadas por las raíces y la sangre. Unidas más de lo normal. Si tú, si yo, si ella, si el chico. Pero no podemos hacerlo de otra forma. Son tan míos como el levante y la sal. Tan necesarios cuando te alejas, tan asfixiantes en abundancia.
Llama mamá por tercera vez en el día:
-¿Dónde estuviste anoche? Te llamé aquí y al móvil-me dice.
-Emm, no, es que salí a cenar con P...(titubeo)Pppaula a Málaga.
Miro de soslayo a Soraya que desde arriba hace una mueca reprobatoria. Cuelgo el teléfono. La miro y le digo:
-¿Y qué quieres? ¿que le diga la verdad? ¿Pa´que me suelte una verdad más grande?
Carcajadas.

NOCHES
Si me quedo en casa, no hay duda, aparece un algodón en mi garganta que no me deja dormir.
No sé cuando se instaló ahí ni porqué, pero sube cada noche a molestarme, asfixiándome y oprimiéndome hasta que el sueño me vence.
Si salgo, todo es diferente:"...Suave. Vaqueros rotos y lentejuelas" como diría Regina.

EL TENDEDERO


Los días de cielo abierto en el pueblo,
Facinas, esa cuesta en la montaña.
El viento frío y puro que trae el olor a ropa limpia, tendida en el aire...

La liviandad de mi niñez, el recuerdo de ninguna preocupación.

Los días de fuerza incombatible en Tarifa,
Ese Eolo que quiere y no puede contra las cuerdas tendidas y los cuerpos robustos.
El olor de mi madre impregnado en la ropa.

La liviandaz de mi niñez, los juegos de imaginar...

Hoy me levanté niña de nuevo.
Y tengo ganas de tender:

Hoy colgaré mis sueños, pa´ que se oreen y vibren de nuevo.
Colgaré mis sonrisas, quiero que se inflen y así recoger carcajadas.
Voy a colgar mi alma, por si alguien la ve ventear y se enamora.

Y para terminar colgaré sin pinzas:
Las lágrimas de los que quiero, y que el levante caliente las seque
Los malos recuerdos que se vayan volando
El amor que le tuve para que se le seque la poca humedad que queda
¡¡¡Y los días como éste en el que escribo estas tonterías!!!

domingo, 23 de noviembre de 2008

El rey Abeja y su país de las Maravillas

Alicia empezó a aburrirse. Estaba sentada en el declive de terreno que conducía hasta la pradera y lanzó dos o tres ojeadas hacia el libro que su hermana leía atentamente.
<<¡Santo cielo!>>-pensó-. ¿Cómo se puede alguien interesar por un libro que no tiene ni una sola imagen?
En verdad que el libro de su hermana parecía muy aburrido. Pero la muchacha estaba tan ensimismada leyendo, que incluso Alicia creyó que se había olvidado completamente de ella. Si se fuera a casa ni se daría cuenta-pensó. Pero no se marchó. Permaneció allí, quieta. Entornó los ojos y respiró profundamente. <<¡Hace calor!>> murmuró.
<<¡Sí!>> replicó su hermana distraídamente.
Alicia lamentó que ni una sola brizna de aire viniera a endulzar aquella calurosa tarde de verano. ¿Qué podía hacer para distraerse? Los párpados le pesaban. Se inclinó sobre el regazo de su hermana y cerró los ojos. Oyó el zumbido de una mosca y entreabrió los párpados. Y fue entonces, precisamente entonces cuando Alicia tuvo aquella extraña visión...
[Lewis Carroll]

Empujó la pesada puerta negra con la inercia de todo su cuerpo. Y se vio embebida de toda aquella mezcolanza de humos, luces e imágenes interpuestas en las que iban apareciendo todo tipo de personas sumidas en su propia lujuria, desinhibición y obsesiones. Al menos iba acompañada de sus amigas para no sentirse tan fuera de lugar. Al fin y al cabo, ella también necesitaba liarse la manta a la cabeza al menos por unos instantes. Poco tiempo después aparecieron ellos. Aunque parecían también un poco desubicados en ese lugar.
-¿Sabeis que mi amigo es brujo?- dijo uno de ellos.
-¿Ah, sí?- respondimos casi al mismo tiempo, entre ironía y dejadez.
-Sí, lo es. Y va a adivinar tu horóscopo- volvió a espetarnos señalando a Silvia, nuestra loca y guapa funambulista, que llegaba de nuevo a la ciudad después que la vida le diera un par de vueltas de campana de esas que ni ella podía controlar.
-Está bien- aceptó ella.
Y de pronto, un tipo con ojillos de conejo blanco lo consiguió. Adivinó su horóscopo y el de cada una de nosotras, además de regalarnos con un par de percepciones (que no adivinaciones) acerca de nuestros roles como amigas y nuestra relación. Mientras la historia sucedía entre Silvia y el brujo, Alicia reparó en algo.
¿Porqué y con qué motivo se paran los relojes en determinados momentos? No es que los pájaros se queden congelados en su batir de alas, ni que el mar deje de romper en olas. No es que el mundo y las personas dejen lo que están haciendo y el Tiempo quede literalmente congelado. Pero lo cierto es que hay un extraordinario momento en que las cosas y personas y todo lo que está alrededor pasa a un segundo plano, se vuelve borroso y de repente caes en la certeza de algo que antes no habías percibido: unos ojos, una sonrisa, un leve movimiento de cabeza...Quizá haya estado ahí todo ese tiempo, y quizá haya habido cientos y una miradas como esas pero sólo las que consiguen que sientas ese ralentí y un pequeño temblor de tierra sólo y exclusivamente bajo tus pies son las que significan algo (o podrían significarlo).
Esos ojos negros (como la canción) se acercaron a Alicia. Junto a ellos venía una sonrisa alrededor de una barba negra y misteriosa, como de visir. Y eso es lo que dijo.
-Tú amigo es brujo, y entonces, ¿tú qué eres?- se adelantó Alicia, sintiendo aún el movimiento sísmico recorriéndole.
-Emperador- contestó de manera majestuosa y delicada.
La ocurrencia resonó en sus oídos incentivando aún más el temblor. Toda ella era un flan de miedo y placer.
-¿Y tú?-continuó él.
-Yo soy Nut, la diosa egipcia- se le ocurrió contestar a Alicia.
Tras ese encuentro, vino otro en el que Alicia fue desvelando el maravilloso país del Emperador, que le hablaba de "saltarse todas las barreras". En cierta ocasión, ella se asustó con una abeja a la que pensó propinar un severo manotazo. Y él, sujetó sus manos y atrapó al insecto suavemente. Alicia, entonces, reparó en las picaduras alrededor de sus dedos. Al preguntar, el Emperador y, ahora, rey Abeja le explicó el prodigioso fenómeno de la apiterapia. Además de adorarse a estos seres y sentir un profundo y sincero respeto por las mujeres, en su maravilloso país existían besos de sal y chocolate, abrazos mojados y también protectores, y un sinfín de promesas de aventuras sin ataduras ni restricciones. El Emperador le invitó a ser una ciudadana libre de ese país, sin compromisos. Pero Alicia no era tan valiente ni estaba aún preparada para abandonar su pasado y sumergirse en ese país y en esos ojos...
Justo antes de salir huyendo para no firmar el acta de ciudadanía ocurrió que Alicia oyó que alguien, con voz dulce, pronunciaba su nombre.
-¡Alicia!
Alicia abrió los ojos.
-¿Qué ha pasado? ¿y las abejas? ¿los besos de chocolate?- preguntó incrédula.
-¿Qué abejas? Mira Alicia, lo que ha pasado es que te has dormido y todo eso de lo que hablas debe haber participado de tu sueño.
-Entonces- se extrañó Alicia- ¿todas mis maravillosas aventuras no han sido más que un sueño?
-Probablemente.
-Pues ha sido extraordinario.
[Lewis Carroll]

Este escrito se debe y pertenece a aquel Emperador que apareció justo cuando yo no podía pero que me dejó estos sueños y recuerdos, que no es poco. Y al que debo una soberana disculpa.
Y a mis dos juanes que se han reído poco con: -La gloria, ¡ Uhh! . Perteneciante a la misma época, jejeje.
Besos (de sal, chocolate, marsmallows o lo que queráis!!)