
Creo que hoy es uno de esos días paranoicos, donde tiras de un hilito y aparece un galeón que perdiste hace años, y lo guardas en el baúl de los recuerdos del 92 que es donde corresponde y, al guardarlo, de pandora se escapa un nombre que creías extinto, pero no. Es más, te lleva a las Antípodas y te canta una canción que curiosamente te hace llorar porque te recuerda a aquella vez que te dolió tanto la caída...
¿Qué parte de mi vida se llevaría mi vida?
Las preguntas. La necesidad incesante de preguntarme cosas y hacerlas certezas que me encanta rebatir y discutirme. De negarme y preguntarme de nuevo.
Que le callen al que calle a los niños con esas benditas palabras en los labios ¿Y por qué...? ¿y por qué...? ¿y por qué...? ¿y por qué...?
Me voy a la cama con mil preguntas y con la dulce cadencia de su sonido: ¿y por qué...?¿y por qué...?¿y por qué...?
Que descansen.
¿Qué parte de mi vida se llevaría mi vida?
Las preguntas. La necesidad incesante de preguntarme cosas y hacerlas certezas que me encanta rebatir y discutirme. De negarme y preguntarme de nuevo.
Que le callen al que calle a los niños con esas benditas palabras en los labios ¿Y por qué...? ¿y por qué...? ¿y por qué...? ¿y por qué...?
"¿Cómo hacerte saber que siempre hay tiempo?
Que uno tiene que buscarlo y dárselo...
que nadie establece normas, salvo la vida...
que la vida sin ciertas normas pierde formas...
que la forma no se pierde con abrirnos...
que abrirnos no es amar indiscriminadamente...
Que no está prohibido amar..."
Me voy a la cama con mil preguntas y con la dulce cadencia de su sonido: ¿y por qué...?¿y por qué...?¿y por qué...?
Que descansen.